28
May

Cuestión de temperatura

Existen en nuestras viviendas, dormitorios que recuerdan a un quirófano con su luz blanca y descarnada, y baños que, con su luz amarillo limón convierten nuestro tono de piel saludable en un tono verde-zombie-extraño. Así vivimos la mayoría y ahí reside la grandísima importancia de elegir bien la temperatura de color de las fuentes de luz, más en tiempos del fenómeno led de calidad dudosa.

La temperatura de color de las fuentes de luz puede desvirtuar totalmente un ambiente afectando directamente a nuestra sensación de confort y funcionalidad de los espacios. Elegirla correctamente consiste en entender la información técnica que nos proporciona el producto que vamos a comprar.

En el mundo de la iluminación, se define la temperatura de color como el predominio de alguno de los colores del espectro lumínico en las luces blancas, alterando en cada caso el color blanco base hacia tonos cálidos o hacia tonos fríos. Se expresa en grados Kelvin (K).

A rasgos generales, cuanto más bajo es el valor, más cálida es la luz, y cuanto más alto es el valor, más fría es la luz. Las temperaturas de color más bajas (2.000K) reproducen más los rojos, y cuánto más ascienden hacia el extremo azul la temperatura de color se va enfriando (6.000K).

 

Lo más habitual es tomar valores de 2.700K como luz cálida, 3.000K como luz neutra, 4.000K como luz fría y 6.000K como luz muy fría. Las tonalidades dependerán del tipo de aplicación y sensibilidad del usuario. Es aconsejable utilizar una temperatura de color cálida para crear ambientes de confort y relax en hostelería y viviendas; una tonalidad neutra para crear ambientes de trabajo en espacios de oficinas; y una luz más fría para espacios dónde prima la productividad como almacenes y fábricas.

Si bien el índice que define la temperatura de color parte de un baremo mundial estándar y consensuado, es cierto que la tecnología led es aún reciente y existen actualmente en el mercado luminarias que se venden con un mismo índice de temperatura de color pero que en realidad no tienen nada que ver. En gran parte, éste hecho tiene que ver con la calidad del módulo led: a mejor calidad, más puro será el blanco y por lo tanto más fiel a los estándares de tonalidad.

Entre algunos fabricantes, ésta variación de temperatura de color también se aprecia entre luminarias del mismo modelo. Es frecuente que, una vez instaladas y aunque el fabricante las defina como iguales cada una se vea con una tonalidad ligeramente distinta. La explicación a éste hecho reside en que probablemente pertenezcan a distintas remesas de fabricación del led.

Para clasificar los módulos led con más garantía de calidad, existe un método para medir las pequeñas diferencias de temperatura de color aparente en la luz led: las elipses o Pasos MacAdam. Así, las luminarias que garantizan 3 elipses o menos, aseguran que no se apreciará una diferencia visual real entre productos del mismo fabricante y modelo.

Como decimos, la tecnología led es aún reciente y hay que andarse con ojo a la hora de escoger las luminarias: es decir, seguir los parámetros básicos comentados en éste artículo y hacer poco caso a google y a los vendedores de grandes almacenes. Al menos, de momento.